Nuestros Orígenes
La historia de la Unión de las Asambleas de Dios (UAD) en Argentina cuenta con más de nueve décadas de presencia ininterrumpida y se conecta directamente con un acontecimiento que transformó el panorama espiritual mundial: el Avivamiento de la Calle Azusa en Los Ángeles, Estados Unidos, en abril de 1906. Este derramamiento del Espíritu Santo, liderado por el predicador afroamericano William J. Seymour, generó la corriente misionera pentecostal más influyente del siglo XX y sentó las bases para el establecimiento definitivo de la obra en nuestro país.

La historia formal e ininterrumpida del movimiento comenzó en enero de 1910 con la llegada de la misionera canadiense Alice Christi Wood (Alicia Wood). Tras servir en Venezuela y Puerto Rico, Alice se desvinculó de la Alianza Cristiana y Misionera para abrazar plenamente la fe pentecostal y se estableció en Gualeguaychú, Entre Ríos.
Allí organizó la primera iglesia pentecostal en suelo argentino, donde además de impartir conocimientos bíblicos realizaba una importante labor social enseñando a los niños a leer y escribir. En 1916 decidió trasladarse a la localidad bonaerense de 25 de Mayo, donde en 1917 fundó la primera Iglesia de las Asambleas de Dios en la Argentina, una congregación que llegó a ser el centro neurálgico de las actividades misioneras, dedicada a la formación de obreros y misioneros para extender el evangelio a los pueblos vecinos bajo estrictas normas bíblicas de fe y conducta.
Paralelamente, el movimiento comenzó a nutrirse del trabajo de otros misioneros clave. Los daneses Niels C. Sörensen y Annina Kjelstrup llegaron de forma independiente en la década de 1910, se casaron en el país y en 1917 fundaron la emblemática iglesia de Bolívar, constituyendo la segunda misión de la obra. Por su parte, el noruego Berger N. Johnsen se trasladó a Embarcación, Salta, para evangelizar a las comunidades indígenas del norte argentino, desatando un poderoso avivamiento en 1930. A lo largo de las décadas de 1920 y 1930 arribaron también misioneros de Estados Unidos, Canadá y diversos países europeos como Noruega, Suecia, Polonia, Rusia y Ucrania para trabajar entre la población local y los compatriotas desplazados por la Primera Guerra Mundial. Para mantener conectada a la creciente comunidad y difundir noticias del movimiento, en 1940 comenzó a publicarse la revista *El Heraldo de la Paz*, con una tirada de 2.500 ejemplares.
Hacia la década de 1940, la obra crecía mediante esfuerzos locales e independientes sostenidos por misiones extranjeras, pero surgió la necesidad de que la iglesia fuera reconocida oficialmente por el gobierno y que sus ministros contaran con credenciales respaldadas por su preparación y conducta. Esta unificación se aceleró por motivos políticos durante la presidencia del teniente general Juan Domingo Perón, debido a la promulgación de normativas que exigían a las organizaciones religiosas no católicas registrarse ante el Estado. Bajo esta presión legal, las corrientes de Canadá, Estados Unidos, iglesias eslavas, misioneros nórdicos, la Iglesia Italiana y los pastores nacionales unieron criterios. El 8 de junio de 1947 se constituyó legalmente la Unión de las Asambleas de Dios en la ciudad de 25 de Mayo, habiéndose firmado su acta el 6 de junio. La institución obtuvo su Personería Jurídica N.º 37.567 el 10 de diciembre de 1948, el reconocimiento como Entidad de Bien Público N.º 5.392 el 3 de abril de 1962 y su inscripción en el Fichero de Culto N.º 14 (con registros desde el 18 de julio de 1955 y ratificación el 3 de diciembre de 1979). La primera Junta Ejecutiva Nacional estuvo integrada por Niels Sörensen como superintendente, Erling Andersen como vicesuperintendente, Kermit Jeffrey como secretario y tesorero, y Roberto Thomas, Samuel Sörensen y Eduardo Fazzini como vocales. Fazzini, único pastor nacional en esa primera junta, se convertiría en 1952 en el primer superintendente de origen argentino. Para 1949, la UAD contaba con 20 iglesias, una imprenta, una revista y tres carpas evangelísticas.
Un pilar fundamental para la capacitación de sus obreros fue la creación del Instituto Bíblico Río de la Plata (IBRP), fundado en 1948 por Kermit Jeffrey en el barrio porteño de Colegiales. Tras pasar por City Bell entre 1949 y 1954, el instituto se asentó definitivamente en una casona histórica en Lomas de Zamora, convirtiéndose en el semillero de miles de pastores y misioneros. En 1951, mientras funcionaba en City Bell, ocurrió un hecho trascendental cuando el Espíritu Santo descendió sobre los estudiantes —entre ellos Alejandro Jasczcuk y Elvio Canavesio—, suspendiendo las clases por un mes y medio en una búsqueda continua de oración. Durante ese tiempo se desataron profecías que anunciaban que los estadios de fútbol del país se llenarían de multitudes buscando a Dios.
Esa promesa se materializó en 1954 con la llegada del evangelista estadounidense Tommy Hicks, quien logró una audiencia con el presidente Perón en la Casa Rosada tras orar por un guardia de seguridad que fue sanado instantáneamente. Durante la reunión, Perón, quien padecía un eczema severo en la piel, pidió oración y fue sanado en el acto. En agradecimiento, el Presidente otorgó el uso de grandes estadios deportivos, protección policial, libertad de prensa y acceso a la radio pública. La campaña comenzó en el estadio del Club Atlético Atlanta y luego se trasladó al estadio de Huracán. Durante 52 días asistieron cerca de dos millones de personas, con picos de hasta 200.000 asistentes por noche escuchando dentro y fuera de los recintos. Los milagros masivos de sanidad divina multiplicaron los testimonios y dejaron vacías las salas de los hospitales y las ambulancias, eliminando los prejuicios culturales hacia el evangelio en la sociedad argentina.
Hitos Históricos
Crecimiento y Expansión
La UAD fue la institución más beneficiada por este avivamiento, pasando de tener 32 iglesias en 1954 a experimentar un crecimiento exponencial que la llevó a superar holgadamente las 1.000 congregaciones en todo el territorio nacional. Lo que comenzó en 1910 con la entrega solitaria de pioneros como Alice Wood, Niels Sörensen y Berger Johnsen se transformó en un movimiento de alcance masivo. En la actualidad, la UAD integra la Confraternidad Evangélica Pentecostal (CEP) y la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (ACIERA), y forma parte a nivel internacional de la Confraternidad Mundial de las Asambleas de Dios (*World Assemblies of God Fellowship*), con presencia en más de 170 países y más de 30 millones de miembros en todo el mundo.
Momentos Clave en Imágenes



«La historia de la UAD es la historia de un pueblo que creyó que Dios podía hacer grandes cosas a través de personas comunes dispuestas a ser instrumentos en sus manos.»