Nuestros Orígenes
La Unión de las Asambleas de Dios tiene sus raíces en el avivamiento pentecostal que llegó a la Argentina a principios del siglo XX. Misioneros y predicadores itinerantes llevaron el mensaje de poder y renovación espiritual, estableciendo las primeras congregaciones que más tarde se organizarían en una asociación nacional.
El movimiento pentecostal argentino comenzó a gestarse a principios de 1900, cuando misioneros provenientes de Europa y Estados Unidos trajeron consigo una visión de avivamiento y restauración espiritual. Estos pioneros, movidos por una profunda convicción, recorrieron el país predicando el evangelio con señales y prodigios, estableciendo las bases de lo que hoy conocemos como la UAD.
Las primeras congregaciones se reunían en hogares, galpones y pequeños locales alquilados. A pesar de las dificultades y la falta de recursos, la fe y el compromiso de aquellos primeros creyentes fueron el cimiento sobre el cual se edificó una obra que hoy alcanza todo el territorio nacional.
Con el paso de los años, estas pequeñas células de fe fueron creciendo, multiplicándose y organizándose, dando lugar a la estructura formal que conocemos en la actualidad.
Hitos Históricos
Crecimiento y Expansión
A lo largo de las décadas, la UAD ha crecido de manera significativa, extendiéndose por todo el territorio nacional. Hitos importantes incluyen la fundación de institutos bíblicos, el establecimiento de programas de asistencia social y el envío de misioneros a diferentes partes del mundo.
Hoy contamos con cientos de iglesias locales distribuidas en todas las provincias argentinas, cada una trabajando activamente en la transformación espiritual y social de sus comunidades. Nuestra presencia se extiende también a países vecinos a través de proyectos misioneros y de cooperación internacional.
Momentos Clave en Imágenes
«La historia de la UAD es la historia de un pueblo que creyó que Dios podía hacer grandes cosas a través de personas comunes dispuestas a ser instrumentos en sus manos.»