En el monte chaqueño, a varios kilómetros de la ruta provincial y accesible solo en épocas de sequía, existe una comunidad qom que lleva dos décadas siendo acompañada por un matrimonio de misioneros enviados por la UAD. Lo que comenzó como una estadía de seis meses se convirtió en una vida entera entregada a una cultura, un idioma y un pueblo que los adoptó como propios. Este año se cumplen veinte años de esa presencia ininterrumpida.
El trabajo misionero incluyó desde el primer momento una dimensión social inseparable de la espiritual: se construyó un puesto sanitario que atiende a ocho comunidades, se alfabetizó en qom y en español a dos generaciones de niños, y se tradujo parte del Nuevo Testamento al dialecto local con la colaboración de lingüistas de la Universidad Nacional del Nordeste. Más de trescientas personas han sido bautizadas en este período.
20 años de misión en el Chaco
Los misioneros reconocen que los primeros años fueron los más difíciles: la barrera del idioma, las enfermedades tropicales y el alejamiento de la familia pusieron a prueba la vocación en más de una ocasión. Pero también señalan que la riqueza cultural y espiritual de la comunidad qom les enseñó dimensiones del Evangelio que no hubieran descubierto de otra manera. “Ellos nos misionaron a nosotros también”, admiten con humildad.
La UAD reconoció públicamente este aniversario en la última Asamblea General y anunció el lanzamiento de un fondo especial para financiar la continuidad del trabajo y la formación de líderes locales que puedan eventualmente asumir el pastorado de las congregaciones fundadas. El objetivo es que en cinco años el ministerio sea completamente autóctono, sostenido y dirigido por la propia comunidad qom.