Tras las intensas lluvias que afectaron durante dos semanas a las provincias de Tucumán, Salta y Jujuy, dejando a miles de familias sin hogar y con pérdidas materiales cuantiosas, una red de iglesias de la UAD se movilizó de manera inmediata para organizar centros de asistencia en los puntos más críticos de cada ciudad. La respuesta fue rápida y coordinada, demostrando la capacidad operativa de la comunidad evangélica ante situaciones de emergencia.
Más de cuarenta congregaciones abrieron sus instalaciones como centros de acopio y distribución. Voluntarios de distintas edades y procedencias trabajaron jornadas de doce horas clasificando ropa, preparando alimentos y armando kits de higiene personal. En paralelo, equipos de psicólogos y consejeros pastorales brindaron contención emocional a personas que lo habían perdido todo en cuestión de horas.
Operativo de ayuda NOA
La coordinación entre iglesias locales y la estructura regional de la UAD permitió evitar la duplicación de esfuerzos y garantizar que los recursos llegaran a las zonas más alejadas, donde habitualmente la ayuda tarda más en arribar. Vehículos particulares y camionetas de las congregaciones formaron una cadena logística que recorrió más de ochocientos kilómetros en el pico de la emergencia.
Una vez superada la etapa crítica, la UAD NOA lanzó un programa de reconstrucción de mediano plazo que incluye la reparación de viviendas con materiales donados por empresas colaboradoras, el acompañamiento psicológico sostenido y la reinserción laboral para familias que perdieron sus herramientas de trabajo. “Estar presente en el dolor es la forma más concreta de predicar el Evangelio”, resumió el pastor regional al cierre del operativo.